La historia detrás de NOMERCY
Todo empezó con 10 anteojos en Tucumán
Soy Agustín y empecé NOMERCY desde Tucumán. No tenía una estructura enorme ni cientos de productos: arranqué solo, con 10 anteojos y una idea que quería probar.
Al principio era bastante simple. Publicar los anteojos, preparar los pedidos, hablar con cada cliente y entender qué les gustaba y qué no. De a poco, pedido a pedido, la marca empezó a crecer.
NOMERCY nunca nació de pensar “quiero hacer una empresa de anteojos”. Nació de encontrar un producto que yo mismo quería usar todos los días.
Paso gran parte del día entre la computadora y el celular. Muchas veces termino de trabajar tarde, manejo de noche y después vuelvo a estar frente a una pantalla.
Por eso desde el principio quise que NOMERCY tuviera sentido en situaciones normales de todos los días: trabajar con la compu, estudiar, manejar de noche, usar el celular o mirar algo antes de dormir.
También quería que fueran anteojos que me gustara ponerme. No algo que quedara guardado en un cajón porque parecía demasiado técnico o porque solamente servía para un momento puntual.
Desde esos primeros 10 anteojos fuimos aprendiendo, cambiando cosas y sumando nuevos productos. Seguimos creciendo de a poco, pero con la misma idea con la que arrancamos: hacer productos que nosotros mismos queramos usar.
Todo arrancó bastante más chico de lo que se ve hoy. Y probablemente esa sea la parte que más me gusta: seguir viendo cómo NOMERCY se va construyendo de a poco.